2 oct. 2008

Sonriendo A Regañadientes escurre aire y babas.

Ve bien los objetos estáticos, pero no percibe el movimiento.
Algo incomprensible para/en alguien de pupilas brillantes, que mira y mira a cada lado con los ojos muy abiertos.
Casi riendo

Sonriendo a Regañadientes escurre aire y babas.

Echa el café en una taza,pero el chorro aparece ante sus ojos como una columna helada e inmóvil.
Come con las manos pizza fría y grasienta; mientras, una zanahoria la observa.

Le devuelve la mirada y, a espera de que ésta reaccione, echa un vistazo a los tarros de la alacena…

Las etiquetas que le pongan los tarros de conserva al mundo poco le importan.

Recae la luz del extractor sobre sus hombros.
Se hace a un lado,
la deja pasar.
Ilumina el rincón de las toallas que no secan.

Hacia tiempo que no leía el periódico.
“Niñata trastoca el equilibrio del mundo con pantalones nefastos.”

“Los americanos buenos cuando mueren van a Paris.”

Hubiera sido mejor haber seguido cultivando esa mala costumbre…
Al igual que la de no escuchar nunca un disco entero ni sus canciones hasta el final.



…Y del culto a los muertos al culto a la muerte.

Para acabar de mano de Buen Gusto y Sir agradable,
con buena salud y un cuerpo 10 a base de horas de gimnasio ,cirugía y dietas.

Anter paseará con chocolate en una mano y vino en la otra con la garganta desgastada de gritar que terminó.
Respirando hielo y tierra húmeda.

Morir de una forma u otra, la cosa es hacerlo .

“Y encontrar sólo seres hermosos e inteligentes oscilando sus esbeltos cuerpos, sin prisa…”
Sonrientes y elegantes. Bien vestidos y peinados. Bellos en su complejidad.

Un chico la mira
una semana de viernes
Ella le regala una sonrisa.

Momentos sin aliento,
momentos en los que respiras.

Se acerca,
en el momento que debe hacerlo.
No antes,
no después.

Por supuesto, también habrían acontecimientos atroces.
Perpetrados con gabardina y guantes, con tocados, con tacones rojos.
Con los ojos bien maquillados, con bigotes de hombre de verdad, con mocasines de piel recién lustrados, con pistolas de rayos x.

Sacarse un moco sería entonces un ejercicio de estilo (…)


Le dicen que no le haga caso a la voz de dentro de su cabeza.
Que le haga caso “a la de su corazón”; dice que es un pony.

Baja la playa a nadar.
A correr por la orrilla no, que suda.

Feliz cual desdichada mujer a la que se le acabo el cianuro para suicidarse.
Cuan feliz mujer a la que se le acabo el cianuro para suicidarse.
Feliz porque se le acabo el cianuro para suicidarse.


Y las nubes al subir olían a esa mezcla de am y pm de las noches de jugo de limón que exprimía superman en el cielo.
Cada vez que vuelve a casa se tropieza con él:

-“Bonitos pantalones, quedan muy bien en el suelo.
-Tenemos por completo las mismas ideas.
-Nuestras ideas son completamente diferentes.
-¡Ponte Bragas!”

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