12 feb. 2009



Lola Pestaña se riza con solo pensar en proyectar perfiles sobre una pared blanca cual teatrillo de sombras chinas.
No sabe cómo es que esta extraña afición prevalece, ni para qué.


Le gustan las cosas gastadas de tanto usarlas, que no viejas
no lleva reloj


Lola Pestaña esta tranquila cuando aún conserva las legañas.

Aunque lo que diga sea solo un 20% de lo que pasa por su cabeza y muchas veces no diga nada

Lola Pestaña engulle segundos cuando no sabe que hacer.
Lo que mas detesta es respirar ganas de hiperventilar; aunque se confiesa adicta a la sensación de las hormigas de su boca ahogándose en saliva .


Se ruboriza sólo cuando alguien la huele fantasear que quiere ser una de esas marujas que invierten su tiempo imaginando experimentos poco heterodoxos en habitaciones blancas.

Se tranquiliza porque sabe que no le atrae la idea de llevar nada de esto a la practica.


Lola Pestaña tiene miedo a que le regalen un rizador de pestañas que venga en una de esas bolsas transparetes con adustas letras mayúsculas que obliguen a ser tal cosa a todo lo que sea guardado en su interior.

Más que a que se la regalen, a meter algo en ella y descubrir que ha perdido la forma de lo que en un principio guardaba dentro.

Romper en un intento de conservar.
Como ocurre con las sardinas; pobres amigos muertos.






(*)La la land:
1. A place renowned for its frivolous activity.
2. A state of mind characterized by unrealistic expectations or a lack of seriousness.


http://www.humandescent.com/

2 comentarios:

  1. Esto es, sencillamente increible. Realmente esto sale de tu cabeza?

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  2. Digamos que es de lo poco que consigo unir de forma mas o menos coherente

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