21 oct. 2014

El colapso de la mesa
de estudio
Ahora mismo, encendería un cigarrillo y me quedaría tan a gusto.

Aprovecho la ocasión para preguntar qué fue del pan.


Hablo de un buen pan de los de antes. Fruto del madrugar de un maestro panadero. Sencillo. Ese que en los 90 aparecía colgado del pomo de la puerta envuelto en una bolsa de plástico y estaba permitido ir a buscar aún en pijama -al menos en mi barrio, o eso decía mi madre- .

Por su sabor simple y comportamiento al mordisco, me gusta el de Malabo. Cuando está recién hecho, de corteza muy fina y crujiente. Hay que hacer cola para no quedarse sin él.
A las ciudades llegan en masas en estado de coma dentro de cajas. Luego serán reutilizadas por los sin techo y los interesados en las curvas de nivel.
He llegado a verlos yacer hinchados en su redondez y miga sobre estanterías de supermercado, con un código de barras pegado directamente en la piel de su frente.
A nadie parece preocupar cómo aparece ante sí, ni que les pinchen un ojo al pagarlo. ¿Recuerdan cuándo/dónde lo probaron por última vez?


Hoy, ni pan ni tabaco ni vendimia.

Me invade el desasosiego al pensarlo.



Right now, I would smoke a cigarette and stand still.

By the way; I wonder about bread.

I'm talking about a proper bread. Product of the early start of a baker. Simple. Back in the 90's it used to pop up hanging from the doorknob wrapped in a plastic bag, and it was politically correct to go and pick it up wearing pyjama -at least in my neighbourhood, or that's what my mother told me-.
I like the one made in Malabo for it's easy flavour and behaviour against the bite. It's fresh, thin crust but crunchy. You wait in line because they might run out of it.
Bread arrives to the cities as a dough in state of coma inside boxes. Which then will be reused by homeless and the ones keen on contour lines.
I have seen them lying bloated in their roundness and center over supermarket shelves, with a barcode sticker on the skin of their forehead.
No-one seems to care how do they appear in front of them or that they put a needle in their eye when they pay it. Do you remember when/where did you taste one for the last time?

Today, no bread, no tobacco neither harvest.
A sense of unease when I think about it.




No hay comentarios:

Publicar un comentario